Existen hobbies

Existen hobbies y hobbies, pero lo que diferencia a una pasión de una afición, sin duda alguna, es el corazón. Existen algunas actividades que uno disfruta mucho, otras que no importa realizarlas, pero cuando hay algo en concreto que hace que se te revuelva algo en el interior, que el corazón se acelere o que la adrenalina se dispare, eso, amigos míos, es una pasión incontrolable, uno de los hobbies de verdad, por los que merece la pena dedicar tiempo y esfuerzo en que siga formando parte de nuestra vida para siempre o, simplemente, intentar dedicarla a ellos.

En el caso de nuestra familia, la pasión por los automóviles siempre fue heredada de generación en generación e imagino que empezó desde que nuestro antepasado más lejano vio una carreta con cuatro ruedas tirada por caballos. Recuerdo perfectamente cuando nuestro abuelo nos llevaba orgulloso y gallardo en su Mercedes 500 SE, él era una persona que jamás se había dedicado a otra cosa que trabajar en su vida, nunca se dio un capricho, ni una cerveza en la plaza con los amigos, ni un fin de semana libre… El único regalo que decidió hacerse a si mismo fue aquel Mercedes y lo rentabilizó con creces.

El comienzo de una pasión familiar

Mi abuelo fue la primera persona en contar con un coche en la familia, además uno muy bueno para la época, pero aquello simplemente fue el comienzo de una avalancha. Somos una familia de barrio, mi padre, como era habitual entre las familias honradas de la época de los 80, obtuvo un trabajo que le permitió gozar de una vida mucho mejor que la de su progenitor.

Después de muchos años y esfuerzo, una vez mi padre consiguió amasar unos ahorros considerables, decidió regar al más anciano de la familia el coche que más deseaba de la historia: un Aston Martin DB 5 plateado del año 1964, el mismo que condujeron actores de la talla de Sean Connery, entre otros, para la franquicia inmortal de James Bond.

Jamás olvidaré las lágrimas de emoción que brotaron de los ojos de mi abuelo, la felicidad que nos produjo a toda la familia y lo importantes que nos sentíamos en los diminutos asientos traseros de aquel vehículo, derrochando estilo por el barrio. Aquella fue una gran inversión, sin duda alguna y el comienzo de una pasión familiar hacia los coches antiguos. Con el paso del tiempo, hemos conseguido alguna pieza de coleccionista más, pero, a modo de homenaje, los tres nietos de aquel adorable abuelo que hoy en día descansa surcando las carreteras del cielo con aquel Aston Martin DB 5, decidimos comenzar un blog que refleje un poco la historia de nuestra familia y su amor por los automóviles antiguos.